martes, marzo 18

El pez pescador


Hay dos formas básicas de la Mimesis en el reino de la naturaleza que una criatura puede desarrollar en su evolución: una para evitar ser cazado, o bien otra para cazar. A este último, corresponde el Pez Pescador: su espina dorsal se alarga por sobre su cabeza hasta la altura de la boca, y en la punta adopta la forma de un pequeño pez-cebo.

El pez pescador descubierto por los naturalistas Pietsch y Grobecker, ha desarrollado un cebo para peces tan notable como el señuelo montado en la trasera de la Lampsilis –el primero descubierto en los peces pescadores. (El informe lleva por título –apropiadamente- “El perfecto pescador”). Esta exquisita falsificación también exhibe manchas de pigmento similares a ojos en el lugar adecuado. Además, tiene filamentos comprimidos que representan las aletas torácicas y abdominales a lo largo de la parte inferior del cuerpo, extensiones desde el dorso que imitan las aletas dorsal y anal e incluso una proyección trasera que parece indiscutiblemente una cola. Pietsch y Grobecker concluyen: “El cebo es una réplica casi exacta de un pez pequeño que fácilmente podría pertenecer a toda una serie de Percidae comunes a la zona de Filipinas. El pez pescador llega incluso a agitar su cebo a través del agua, simulando las ondulaciones laterales de un pez al nadar.”

La Novela parecería producir sus propios cebos; especialmente, la policial. Siempre está formando, según ciertas estrategias propias de cada autor, un “perfecto asesino para una prosa fantástica”. Vladimir Nabokov, dijo a propósito de la escritura de su novela más famosa, Lolita: “Fue como la composición de un bello acertijo (…), su composición y su solución al mismo tiempo, puesto que la una es una visión reflejada de la otra, según se la mire”.

Extraño el Pez Pescador: imagen de lo real y su imagen; pez virtual vinculado a un pez real. ¿Qué pez se come un pez más grande? ¿Por qué tanta minuciosidad en la reproducción del cebo? ¿Cómo es que la piel propia (para decirlo de alguna manera) pinta en el lugar exacto, un ojo que no es tal? Aquí hay un riesgo circulatorio: la Percepción. Hay que acercarse muy cautelosamente, y con medidos y precisos pasos. Hay un rayo óptico que viaja reflejado y reflexivo de algún modo complejo, ya que exige una misma filosofía de la óptica y del reconocimiento en todas las criaturas implicadas (incluyéndonos: absortos naturalistas).

El Perfecto Pescador es una criatura simbólica del infinito. Su carácter dual le permite batallar ante el voyeur. Articula los conos de sombra (de invisibilidad) a conveniencia, siempre en el tenso límite de la batalla perceptual. Oscilatorio y parpadeante (siempre son la misma forma de peces las implicadas: la pisciformidad), funciona como un diafragma que paralizando la atención de la presa, salta de la estaticidad de la mimesis al ataque de la metamorfosis (atravesando un punto oculto e indiscernible, que es el doblez).

El Lector es esta presa, y también este ojo armado (este voyeur desconfiado). Y el autor intenta, por todos los recursos disponibles, ser el Perfecto Pescador.