viernes, julio 31

Blog y Literatura: El Salto del Sapo

Es inevitable la tendencia de homogeneización de la actividad blog: después de todo, una red no deja de establecer una continua mezcla de aguas. Es decir, uno podría pensar que los blog conforman un “lugar común” (¿un no-lugar, un aeropuerto?) , y la más de las veces, una tarima, una vidriería para estrellas conocidas (modelos espigadas e inhumanas).

Sin embargo, presiento que cumple la función, por ahora, de un Purgatorio. Un lugar de transición entre la comunicación y la publicación; por lo menos, en cuanto a los aspirantes a escritores. Entre más y menos que un borrador de posibilidades. Quisiéramos poner las reflexiones más elevadas, realizar los textos más jugados; pero secretamente, las escamoteamos para un libro futuro: impreso y deseoso de una biblioteca. Puedo estar equivocado, por supuesto, es sólo un presentimiento. Entonces, no es raro que todo tienda a un mono-tono. Además la diversidad cansa, el abigarramiento desalienta. La lengua de Babel es única porque es Ruido (aunque se muestre facetada y múltiple.) Es curioso, a la luz de estas reflexiones, la génesis de libros editados en formato papel que nacieron en un blog. La amplia mayoría, suele acarrear cierta rugosidad y precariedad, como lo ilustra el caso del renacuajo, el cual después de haberse movido con ductilidad y gracias a la forma de una flecha en el medio líquido, se torna sapo: rugoso y con no mayor dinamicidad que la de saltar torpemente en torno a la laguna. Ese movimiento que va de la selección de fragmentos descuidados (porque no han sido pensados para la “publicación”) a la composición de un libro en “letras de molde”, que han nacido y sido pensados para desarrollarse en un medio más ligero como es el del blog, difiere ostensiblemente, a mi parecer, de los que se mueven directo hacia la publicación de un libro: pensados, pulidos y nacidos aptos para un medio más inclemente como es el de la literatura consolidada. Luego del “salto del sapo”, arrastrando sus gazapos y verrugas, el libro bloggibirizado no puede evitar que necesite más armas de supervivencia para sostener su vida en un medio hostil: fajas con textos señalando los miles o millones de lectores (gratuitos) que llevaba en la red, declaraciones escandalosas, su condición autobiográfica rarificada (anoréxicas, masoquistas, ninfómanas y castratis; cínicos, depresivos, enmudecidos por los media, etc.) Sin embargo, esta transformación no es privativa de los blog, sino que también se puede ver en casos donde un texto pensado para un medio salta a otro de distinta naturaleza y rigor. Un clásico de la literatura consolidada como lo es Kafka, también tiene su “salto del sapo” (nota aparte: es increíble que para ilustrar cualquier fenómeno problemático de la literatura me sirva casi siempre de Kafka. Sus Diarios son, a mi estilo de la crítica, como la caja de herramientas del técnico doméstico.) Su primer libro: “Contemplación” (1913), es un compendio de fragmentos apenas mejorados, seleccionados entre las entradas de su Diario personal. Una selección de la cual dudó mucho, que sus amigos apuraban para que los publicase de una vez, y que una vez entregado al señor Rowohlt, su editr, quiso olvidar. Y es evidente, cuando leemos este librito, la condición de esbozo y precariedad de la mayoría de sus fragmentos, que se habían movido con anterioridad como alegres renacuajos en el medio ligero de un diario personal (y esto, cabe aclarar, no tiene que ver con la fuerza de inconclusividad que solía desacelerar su avance al escribir.) Imagino la escena ontológica de este salto del sapo: viene un pescador con ansias de riqueza o plagado de visiones confusas y dice “hagamos un libro, ¿qué tenés para darme ya?” “Tengo estas cositas…”, balbucea el blogger maravillado de tanta atención. Y obviamente, cuando las saca del agua, dejan de brillar.

Sin embargo, creo que puede haber muchas cosas positivas en el espacio del blog y que pueden llegar a ser publicadas (siempre y cuando, no estén permanentemente reflexionando sobre su medio natal, ¿cómo lo hago yo ahora?) En realidad, suelen ser artículos que se han pensado y escrito orientados a fijar en “letras de molde” y que, por falta de espacio o de interés o de relaciones propiciatorias, terminan publicándose en la red para su difusión aleatoria. En cuanto a la autoficción, los aforismos, o cierta literatura “al paso”, sé que no es fácil tratar de escribir cosas jamás oídas (siempre tendremos el fantasma auditivo, el dejaBú de su anunciación.)

1 comentario:

JML dijo...

Bueno, ya lo decía Mallarme: la vida existe para llegar a un libro. No te falta razón en tus apreciaciones sobre el blog, ese purgatorio textual. Conviene sin embargo no deleitarse en lo provisional, no vaya a ser que ese libro futuro se convierta en nuestro inesperado (y borgeano)infierno.
Saludos.