lunes, abril 12

Sobre la caída de la publicación de Libros de Cuentos

El cuento nace y se fortalece con el periódico primero, y luego continúa con las revistas. Su brevedad y la necesidad de ser impactantes como relámpagos o como un flash fotográfico en la mente imaginativa del lector, condecía con el espacio y periodicidad del diario. Por ejemplo, a finales del 1800, los cuentos de Poe, incrementaban la cantidad de ejemplares vendidos de un diario de mediopelo. Como los extinguidos discos “simples” de pasta, permitían una difusión y popularidad que la novela no lograba por sí misma. Lo mismo para las nouvelles de James, y las novelas por entrega. Los cuentos latinoamericanos permitieron la difusión de su literatura en revistas extranjeras gracias a su forma (y contenido, obvio), acotando las traducciones, y minimizando los riesgos de publicar toda una novela. Hoy ese soporte amoroso entre el periódico (o el suplemento) y el cuento, agravado con la creciente influencia de la TV (toda ficción se “descarga” en la mente del espectador con simpleza en 1 o 2 hs, y sin el trabajo de “leer”), ha dejado prácticamente de existir en este país (y casi diría en forma global, poniendo como caso la actual política del New Yorker). Hay que recordar que no se escribían libros de cuentos, sino que estos cuentos se iban publicando en diferentes medios, y se agrupaban selectos en un libro después.

Por otro lado, esa caída del cuento, como si fuese un eslabón en la cadena de la lectura, puede implicar la caída de la novela en este sentido: el aprendizaje de la lectura “crítica” (es decir, no la de aprender a leer, sino la de aprender a pensar y disfrutar de la lectura.) Aún así, veo difícil que internet pueda sustentar al cuento, dada las velocidades y ansiedades del lector cibernauta. A lo sumo, la microhistoria o el fragmento lo hagan mejor, como criaturas con mejores recursos de adaptación y permanencia.

10 comentarios:

Sebastián Lalaurette dijo...

Es cierto lo que decís. De todas maneras, los diarios suelen sacar novelas enteras cada quince días o cada semana, ¿no? "Página/12" y "La Nación" lo están haciendo en estos momentos, pero en un instante determinado siempre hay alguna colección de novela en curso. Quiero creer que esos libros no sólo se compran sino que, además, se leen. El panorama no es tan malo después de todo.

Miguel S. dijo...

Sebastián, es cierto lo que decís en cuanto a la colección de novelas, pero en lo que respecta al cuento, como lo expreso propiamente en el post, verás que ya no se publican en los suplementos, salvo que el escritor sea muy renombrado. En ningún momento afirmo que el panorama es malo, y creo que es dificil precisar cómo es realmente. Pero es notorio, que los diarios se han ido sacando de sus páginas lo literario, como si fuese un cuerpo extraño. De ahí las colecciones y volúmenes (como los de Anagrama) que podés comprar aparte. Pero también, con respecto a Clarín, podés comprar el suplemento Ñ sin tener que comprar el diario (son entes diferentes e inmiscibles). Es peculiar, ¿no?. Pero bueno, vos conocés como es ese mundillo por dentro y los miedos que circulan en cuanto a la legibilidad y a la seguridad de mantener sus lectores.
Por supuesto, me parece bárbaro la distribución de literatura promocionada y distribuida por los diarios. Yo mismo estoy detrás de algunos ejemplares de Anagrama que no se han vuelto a reeditar acá. Pero bueno, también se edita literatura de segunda o tercer línea, y sino, muy malas traducciones. Pero leer se lee. Al menos mientras viajo en colectivo, somos varios los que andamos jodiendo a los demás pasajeros con nuestros libritos en alto.
Saludos.-

Sebastián dijo...

Conozco más o menos, ¿eh? Bueno, tenés razón. Una excepción es el suple cultural de "Perfil", que publica cuentos muy breves (algo es algo) de autores no consagrados. Muchas veces son francamente malos, pero cada tanto aparece una sorpresa agradable.

Daniel Massei dijo...

¿Qué haces Miguel? Tanto tiempo...

Hay exactamente todo lo que decís pero sumado me parece, a algo más que no mencionás: el cuento es el único género no evolutivo, el único que no permite el híbrido y el único que se mantiene rígidamente instalado detrás de un prcedimiento formal: comienzo, nudo y desenlace. Cualquier experimentación te llava hacia el relato, entendiendo como relato formas más abiertas que incluyen también al microrrelato, los monólogos y muchas de los continentes contaminados que encuentran soporte en internet. Como bien apuntás, el cuento perdió sus soportes tradicionales y no consiguió reemplazarlos por otros, a excepción de las antologías que se pusieron de moda en todos lados. Con lo cual se crea también una curiosa contradicción: nadie escribe cuento, nadie lo lee, nadie quiere publicarlo pero si querés participar de alguna antología vas a tener que escribir alguno. La vitalidad de la novelística pasa justamente por la capacidad de absorción de otros géneros y discursos, es inclusiva, mientras que el cuento se mantuvo en terreno de exclusión. De todos modos, insisto, se trata sólo de una tránsito formal, nada muere nunca, todo se transforma. E internet, en general y curiosamente, resultó mucho mejor soporte para la ensayística y la poesía que para la narrativa. Igual, aún todo está por hacerse. Abrazo.

Miguel S. dijo...

¡Daniel, que sorpresa!
Che, se te extraña en la red. Tus post generalmente me provocaban a escribir y polemizar, y eso ya se agradece (aunque muchas veces me hacían calentar). Hoy en día, por lo menos en los espacios literarios argentinos, los comment suelen ser infecundos.
Por cierto, que los cuentos tienen una forma (o por lo menos los buenos), una estructura económica poco apta a los deslindes y las hibridaciones, pero sigue siendo para mí una opción de riesgo y belleza, un equilibrio en pocas piezas para argumentos complejos. Además, prolifera en muchas de las que se presentan como novelas: hay microrelatos en las novelas de Di Benedetto, Pablo De Santis también compone hilando microrelatos, Wilcock, Pynchon, y otros más que se me esconden en este momento. Además, es una buena carta de presentación para autores no leídos aún. Los diarios también podrían publicar relatos y extractos, ¿por qué no? Todavía creo que es posible la difusión a través de los medios de prensa, ya que sigue llegando a gente de gustos e intereses dispares. Internet organiza al navegante en el punto fijo de su interés o igual que el zapping lo dispersa en lo indeferenciado hasta la apatía. Es por eso, que un ensayo, una crítica capta su interés y concentración (ya que sé que esperar de ese texto) y la poesía es posible por su levedad (no pide mucho de mi tiempo y de mi capacidad de análisis).

Un abrazo, Daniel, y a ver si nos enterás de tus escritos o si volvés a la red.

Sebastián, cuando el cuento está tan sometido a exiguos espacios, suele empeorar. Eso de que si es breve es doblemente bueno, no se cumple necesariamente. De ahí que muchos microrelatos (un "género" abusivamente propulsado) suelen ser ingeniosos chistes o amorfas criaturas, o simplemente, pequeños poemas en prosa. Pocos de estos microrelatos son efectivos, y la mayoría que merece sobrevivir, ya ha sido antologada por Borges & Co.

Daniel Massei dijo...

sí, ya noté esto que me decís acerca de la poca (y banal) discusión en los blogs argentinos. Es como que llegó cierta profesionalización en algunos casos bastante notorios. Y por otro lado también una enorme dipersión. Entonces se vuelven difíciles los debates, cada uno juega en su propio campo y forma equipo con sus propios amigos.

Volviendo al cuento, no sé, Miguel, yo no lo tengo claro. Por ejemplo Página/12 continúa publicando textos en verano y el resultado es, digamos, irrelevante. Los suplementos culturales tienen hoy sus propios problemas, bastante graves de por sí, no sé si mantienen aún la capacidad de dar a conocer autores. Creo que si hay una posibilidad, tendrá que ver con la red en sitios tipo The Barcelona Review o similar. A eso es a lo que hay que buscarle la vuelta, creo.

Por ahora, en lo inmediato no tengo previsto volver a la red, pero más adelante seguramente ya se dará. Necesité varios años de descanso, la verdad. Volver a trabajar sin la opción del publish inmediato. Y todavía estoy un poco enamorado de eso.

Además, estoy viviendo en Barcelona ya desde hace unos años, así que cualquier cosa que necesites, aquí estoy.

Y volviendo a los cuentos y relatos, incluso mínimos y la relación con la novela, iba en el mismo sentido. El cuento creo que tiene que trabajar en oposición a una fragmentación (de lectura, de atención y de escritura) que para la novela es mucho más fácil de incorporar y resolver a su favor. Te recomiendo tres novelas que han circulado mucho por acá, la trilogía Nocilla de Agustín Fernández Mallo, si tenés oportunidad de leerlas (en el mismo orden en que fueron publicadas, es lo ideal) y creo que tienen mucho que ver con esto mismo que estamos hablando.

Miguel S. dijo...

Te agradezco Daniel el ofrecimiento. Realmente, se ve que cada vez más las cosas pasan por Barcelona (de hecho, mi abuelo paterno Soler, vino de ahí) Por empezar, está Anagrama que es una editorial que me encanta, aún a pesar de algunas malas traducciones.
También me viene bien tu recomendación: veré de conseguirlas. Encima se viene el eterno y periódico infierno de la feria del libro. La cantidad de libros que quiero comprar es inmensa y los precios son cada vez más elevados. Penas de un lector voraz, que se le va a hacer...

Un abrazo y seguiremos en contacto (a pesar de los años, ¿eh?)

Sebastián Lalaurette dijo...

"Pocos de estos microrelatos son efectivos, y la mayoría que merece sobrevivir, ya ha sido antologada por Borges & Co."

¿Hace cuánto? ¿Cuarenta años? ¿Acabás de decretar la muerte del microrrelato? (Acotándolo además al género fantástico, si es que estamos hablando de la misma antología.)

AUTOPROMOCIÓN VERGONZOSA: Ya que vas a la Feria y vas a llevar varios libros, comprate un Lalaurette para regalarle a tu hijo, sobrino, nieto... ;)

Miguel S. dijo...

Es posible Sebastián que te compre un ejemplar, lo que pasa es que temo que no tenga final... (estoy hecho una luz, ¿eh?)

Eso sí, tendrás que comprar un soler cuando salgan los míos: acuerdo de reciprocidad, como le dicen.

Sebastián Lalaurette dijo...

¡Jajaja! Una luz, en efecto. Trato hecho.