lunes, mayo 29

Un libro portátil

El jueves feriado, haciendo limpieza en mi biblioteca, volví a tomar uno esos libritos que parecen desubicados entre tantos volúmenes. Pequeño como una agenda, de lomo con letras doradas, tapa dura, las hojas amarronadas, el canto de las hojas pintadas de aureolados colores. Cabe en una mano, se arrincona en un estante casi en la sombra.

Me lo regaló mi abuelo paterno en su oportunidad (falleció a la increíble y orwelliana edad de 101 años), y aunque me resisto a la bibliofilia, no puedo negar que es un ejemplar curioso y bello en sí mismo.

Es de 1818, edición inglesa: Works de Lord Byron. No sé bien que corrientes peligrosas y sargazos contiene, ni por su forma ni por su contenido (pensar que Byron cruzaba a nado las aguas casi estancas de la laguna que sustenta Venecia.) Su inglés centenario me es hoy ilegible (por pereza, por intermedium level), pero es tan cómodo al andar, tan incómodo en la estaticidad de mi biblioteca. Y no me implica mayor riesgo que un arma descargada. Una antigüedad bruñida por casi dos siglos de sucesos inauditos y ásperos a su belleza contenida.

5 comentarios:

Bardamu dijo...

Mas que un arma descargada, por esas imprevisibles e inimaginables razones que no tienen explicación parece un libro con el que se debe tener mucho cuidado. Y además, es una maravilla, un lujo que lo tengas.
Saludos

Néstor dijo...

Lo libros viejos son una extraña facinación para mí. Al comienzo me resistía pero bastó conseguir tres o cuatro ejemplares curiosos y decididamente me perdieron. De todos ellos conservo una debilidad especial por una novela de A. Dumas, editada en París en el siglo XIX.
Caminar por algunas librerías, sobre todo "El Túnel" de Avda de Mayo es una tentación que rara vez puedo evitar.
Excelente el blog, lo descubrí gracias a tus interesantes notas en Kaputt.
Un abrazo

acteon dijo...

Gracias Néstor por tu apreciación. A mi me sucede con algunos ejemplares que, aún marcados por el uso o con una extraña dedicatoria, tienen un "aura" benjaminiana que trasciende el texto mismo. También tiene que ver con su proporción y cierta portatilidad, cierto diseño de superviviente. Tal vez me complico en lo que quiero expresar.

Bardamu, por cierto el libro es una maravilla en mi biblioteca, y no tanto en la que fuera de mi abuelo. Y ciertamente, hay que tener cuidado, porque los libros pueden morder.

paula dijo...

ah!!! que hermosor. Desde luego no son tan novedosos ni escandalizadores los ¨nuevos-libritos de poesia cualquerizados¨

sdos

Carroll's dijo...

yo sólo quisiera oler sus páginas y pensar en antiguas bibliotecas. quisiera luego,intentar leer en voz alta aunque sea las primeras hojas...